La economía uruguaya tuvo a lo largo de los últimos 25 años una de sus mayores transformaciones productivas, lo que tuvo su correlato en los vaivenes que experimentó la actividad económica, en particular, la última década: uno de los períodos de mayor auge en la historia económica del país. La transformación del agro, un rol integral de los servicios y la inversión extranjera directa pueden agruparse a grandes rasgos como los pilares fundamentales del cambio de la matriz productiva de la economía uruguaya.
La soja –sin historia en el país– se transformó en el principal cultivo agrícola de Uruguay con un área que llegó a superar los 1,3 millones de ha, tras un explosivo crecimiento en la superficie implantada que comenzó en la década de 2000. El arribo de grandes empresas argentinas –que arrendaron y compraron tierras para la siembra de esa oleaginosa– sumado a la incorporación de tecnología e innovación, como los transgénicos, derivaron en un incre
mento sustantivo en los niveles de productividad de la agricultura en general.
Otra de las cadenas que escaló fuerte fue la forestación. En el arranque de la década de 1990 el país contaba con apenas 93 mil ha forestadas, área que hoy supera los 1,8 millones de ha. Esto llevó a que en la última década se instalaran dos plantas de celulosa (UPM y Montes del Plata) y se esté en proceso de discusión para instalar una tercera.
Hoy las exportaciones del complejo forestal (madera, celulosa y papel) representan alrededor del 17 % del total de las exportaciones de bienes del país. En 2015 el conjunto de las colocaciones de esta cadena totalizó US$ 1.479 millones, relegando al segundo lugar el liderazgo histórico de la carne vacuna (US$ 1.432 millones). De todas formas, la carne bovina tampoco se quedó atrás y –luego de superar el tropiezo que causó el último brote de fiebre aftosa en el país en 2001– trazó una senda de crecimiento sostenido que ha posicionado hoy a la carne uruguaya en los principales mercados globales. Su calidad y la incorporación de la trazabilidad de todo el rodeo vacuno han sido el sello distintivo de esta cadena. La lechería tampoco escapó a la era de la modernización de su estructura productiva. Gracias a la incorporación de tecnología y rendimiento, pasó de producir 1.000 millones de litros por año, a fines de 1990, a unos 2.000 millones de litros en el último trienio.
Por otro lado, la valorización de los principales commodities de exportación luego de la crisis de 2002 llevó a que los sectores productivos del agronegocio redujeran su dependencia de los socios grandes del Mercosur (Argentina, y Brasil) e iniciaran una política de apertura e integración a otros mercados no tradicionales para la economía uruguaya, como China –hoy el principal destino para los bienes que el país exporta.
Por su parte, entre 2003 y 2013, los servicios tradicionales como transporte y turismo –que son los de mayor peso en la economía– crecieron a una tasa promedio de 15 %, mientras que los servicios no tradicionales (servicios financieros, informática, información, empresariales) lo hicieron a una tasa del 26 %.
En la década de 1990 la exportación de servicios de Uruguay estaba acotada prácticamente al turismo. A fines de ese período, Uruguay recibía alrededor de 2 millones de turistas por año, con un gasto que rondaba los US$ 600 millones, y el turismo emisivo era de medio millón de uruguayos, que dejaban divisas fuera de fronteras por algo más de US$ 100 millones. En cambio, en 2015 el país recibió casi 3 millones de turistas que le reportaron divisas por casi US$ 1.800 millones. A esto hay que agregarle los casi US$ 1.200 millones que los uruguayos gastaron en sus viajes al exterior. Este sector genera empleo hoy a más de 110 mil trabajadores.
Cinco años atrás, los ingresos por turismo apenas llegaban a US$ 450 millones.
Hoy suman US$ 1.478 millones –casi tres veces y media más–, quitándole al sector cárnico el privilegio de ser
la principal fuente de divisas del país. “Estamos produciendo y exportando turismo”.
Pero las últimas cifras anualizadas muestran que ni la carne con US$ 1.393 millones en exportaciones, ni el
turismo fueron los que lideraron dentro de la matriz productiva nacional. Ese lugar lo ocuparon los granos, de la
mano de la soja, exportaron por más de US$ 1.500 millones.
Sol, playa y algo más. La participación estimada del turismo en el Producto Bruto Interno (PBI) es más del 7%
genera empleo para 150 mil personas. Luis Borsari, presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo (CUT), está
seguro que ya se está ganando más, y parece ser cierto. Aquella cifra no incluye el gasto de los cruceristas
(US$ 17,8 millones) ni el gasto del turismo interno (US$ 400 millones), ni el de quienes ingresan por la frontera
norte del país (sin medición).
A la ganadería, el avance de la agricultura y la forestación le quitaron 1,2 millones de hectáreas y, con ellas, se
le llevaron sus mejores praderas de invernada (engorde) y de producción de carne. Hoy la ganadería da señales
de “estancamiento”.

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